La salud sexual modo de cuidar a la familia

El 4 de marzo celebramos el Día Nacional de la Familia y, Red Familia organizó, para ese domingo, un “Pabellón de la Salud Integral Familiar” donde, por medio de juegos, se propiciara la comunicación familiar para mejorar la salud física y la integración. Apoyaron varias instituciones como KidZania, Fundación Helvex, Phonak, Seamos Héroes, Centros de Integración Juvenil.

Es importante aprovechar estas actividades y difundirlas para el beneficio del mayor número de persona. Así contrarrestamos la indiferencia y el aislamiento que se ha filtrado en la sociedad. Fomentamos la experiencia de que en familia se pueden pasar ratos amenos, compartimos ingenio, y diversión sana y accesible.

Cada grupo familiar puede apoyarse en estas actividades para desarrollar otras más íntimas y más profundamente formativas. A partir de la plataforma de la educación física es de desear que se aborde la educación sexual. Los planes educativos han focalizado este tema, pero la batuta corresponde a los padres que urge sean conscientes de su liderazgo porque desgraciadamente en estos asuntos hay desorientación y muchos, aprovechando el descuido, negocian y se enriquecen a costa de las pasiones desordenadas.

Si en la escuela se aplica el tan trillado lema “tienes derecho a disfrutar de tu sexualidad”, y a los niños les enseñan todo tipo de técnicas, les habitúan a costumbres que no están regidas por la virtud sino por el deseo, no porque no puedan tener esa capacidad, sino porque a esa edad todavía no la pueden desarrollar. En este campo se ha olvidado la gradualidad, se ha olvidado que cuando los contenidos son muy ricos es necesario contar con los elementos previos para aprovechar bien esos tesoros.

Las consecuencias son innegables: embarazos prematuros, jóvenes con graves problemáticas para las que aun no tienen capacidad de resolver adecuadamente. Soluciones absolutamente inconvenientes como son el aborto, el abandono de los bebés, la huida de las responsabilidades, sembrando resentimientos y búsqueda de revancha. Con lo cual la nueva generación está muy herida. Y son los forjadores del futuro. ¿Eso queremos?

No son adecuadas las soluciones superficiales, como el uso de anticonceptivos o de condones. Detrás hay un negocio redondo, tienen asegurados a los compradores que cada vez tienen más debilitada su voluntad. Y, los padres son cómplices.

La solución es ardua: fortalecer la voluntad. Los resultados logran personas sólidas, felices porque disfrutan de los fines alcanzados con el esfuerzo por conducir sus apetitos y saber satisfacerlos cuando, donde y con quien deben. Estas personas sí cuentan con condiciones para superarse, para vivir la justicia, para no buscar resultados espectaculares con el mínimo esfuerzo, que es la característica de una persona inclinada a la corrupción.

Este es un urgente llamado a los padres de familia. En sus manos está la mejora de la sociedad, la disminución de la corrupción, la construcción de ciudades cordiales, solidarias.

La manera de hacerlo está en el día a día, dentro de los muros del hogar. Atendiendo los siguientes detalles como ayudar a los hijos a superar pequeñas tendencias a la comodidad en su arreglo, en el modo de dejar su habitación, en el cuidado de los recursos de uso común en la familia, e la escuela o en los lugares de la ciudad donde se desplazan.

Otro aspecto sumamente relacionado con la sexualidad es el cuidado del cuerpo: higiene y modo de lucirlo. La moda muchas veces busca la novedad, lo extravagante, lo retador. Estos fines no elevan a la persona sino que la inducen a tratar de llamar la atención a como dé lugar, generalmente provocando el deseo. En este asunto los padres llevan ventaja por la experiencia adquirida y han de afrontar su responsabilidad con fortaleza. Los hijos, necesariamente inexpertos, se defienden acusando a sus padres de mal pensados. Padres: ¡no se inhiban! Se juegan la salud física y espiritual de los hijos.

El instinto sexual es muy poderoso, no permitan que se desboque, que cosifique a los demás utilizándolos para satisfacer el placer. Los primeros que se perjudican son los propios hijos. Enséñenles a unir sexo y amor verdadero.
Este amor tiene su tiempo y madurez.

El amor verdadero se cultiva entendiendo rectamente la sexualidad y vinculándola a las virtudes de la castidad, del pudor, de la sencillez.

Y, la fuerza de la educación de los padres está en que les vean luchar por vivir lo que inculcan a sus hijos. Ganar a veces y perder otras veces, pero siempre volviendo al terreno sin claudicar.

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