Con buena fama pública

Por muchas razones conocidas, algunas propias del PAN y otras de origen externo, pero Acción Nacional está de capa caída en imagen pública, y ni hablar internamente. Una vez pasado el choque emocional del gran fracaso electoral, las directivas del PAN han estado recibiendo serias acusaciones de haberse apartado de la doctrina, como el punto neurálgico de todo este embrollo.

Ahora, ante la solicitud de la verdadera militancia, y hasta de gente externa, como columnistas influyentes, de volver a la doctrina, al PAN de origen, los aspirantes a ser candidatos a la presidencia nacional principalmente, están ofreciendo eso: ¡doctrina! Pero ¿a quiénes se les puede creer su “espontáneo” apego al humanismo político?

Sin embargo, dada ya no digamos la campaña, sino la trayectoria política, de tiempo atrás, no es nada fácil creerles a quienes han ignorado olímpicamente los principios del humanismo como vida diaria.

No es difícil, revisando su discurso a través del tiempo y su actividad en el partido, si se trata de panistas de doctrina o de oportunistas. Éstos han ido dejando rastros visibles de haber utilizado al partido para fines personales o de grupo, con el llamado cuatismo. Y estas conductas públicas se van llenando de tachas, de esas que crean la MALA fama pública.

Y ahora lo que el panismo necesita, para recuperar imagen, prestigio e influencia como “oposición responsable”, es precisamente lo opuesto a la mala imagen. Se requiere que quienes dirijan al partido, quienes sean sus voceros en todos los medios, pero en espacial en los legislativos, panistas que tengan, por trayectoria y discurso, BUENA fama pública.

Solamente panistas con buena fama pública, con probada identidad doctrinal en su vida, podrán devolverle al PAN su alma, y con ello reencauzar la vida del partido por la senda ciudadana, esa que lleva al bien común. Esto devolverá al partido la buena imagen institucional, y le dará la oportunidad de ser escuchado, tener credibilidad y ser tomado en cuenta, como la tan necesaria “oposición responsable” ante la avalancha morenista.

Así es, el secreto de Acción Nacional para empezar a renacer a lo que dignamente fue por decenios, es la BUENA fama pública, sin tachas, se sus nuevos dirigentes. Esto incluye a quienes encabecen fracciones legislativas y otros cargos en las cámaras.

Entre panistas sin tacha de oportunismo ni abandono doctrinal, deberán estar los nuevos presidentes, nacional y locales, con todos los integrantes de los comités respectivos, y los coordinadores legislativos. Con buena fama pública, pues.

@siredingv

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