Descentralizar dependencias: mala idea

Desde hace años, tras el terremoto de 1985, se habló de sacar del Distrito Federal a dependencias federales, pero la razón aducida entonces era reducir habitantes de una urbe que mostró ser muy vulnerable a terremotos. En consecuencia, salieron apenas el INEGI (Aguascalientes) y Conafrut (Querétaro) como dependencias de importancia. Ninguno de ellos requería contacto diario y a gran escala con la población.

En realidad, llevar fuera de la capital del país a la administración pública federal no era buena idea, y sigue sin serlo. Sacar de la ciudad a algunos miles de familias, no incide en el tamaño de la población capitalina. No sólo es una falsa solución, sino que causaría problemas operativos, sin ninguna ventaja real. Es mala idea.

Es mala idea sacar de la CDMX la administración federal, desde todos puntos de vista: operativos, de uso de fondos y para los servidores públicos y sus familias.

Operativamente hablando, las interacciones de las diferentes secretarías de Estado, que se dan diariamente, el acceso de los ciudadanos que necesitan atención de varias secretarias, se vería afectado. La concentración poblacional en el centro de la República, reduce las necesidades de viaje que puede ser de sólo horas para ser atendidos, para requerir de días y pago de hospedaje.

En los altos niveles de la administración federal, las reuniones entre funcionarios son cosa de todos los días, pero hacerlos viajar cuesta no sólo dinero sino tiempo valioso, demasiado. Reuniones de gabinete con el presidente se complicarían en tiempo y dinero.

Toda la estructura física ya existe, no hay que invertirle en nuevos edificios, más que en caso de tener que albergar más personal, o para comprar edificaciones en vez de alquilarlas, por ser menos costoso. Construir en otras ciudades o comprar (lo mismo para el caso) edificios, requiere distraer innecesariamente fondos fiscales necesarios para otras inversiones en infraestructura.

¿Qué haría el gobierno federal con todas esas edificaciones e instalaciones vacías? ¿Venderlas, a quién, si sobra espacio de oficinas en la capital? Las necesidades de infraestructura nacionales deben tener prioridad.

Movilizar miles de familias, y darles alojamiento habitacional, con las necesarias inversiones en instalaciones escolares y de otro tipo, no se justifica tampoco.

Humanamente hablando, no se justifica obligar a miles de familias a cambiar su forma de vida, dejar sus hogares, alejarse de familiares cercanos, abandonar escuelas, dejar centros de recreación habituales... nada de eso no es aceptable. Es una medida contraria al respeto que los servidores públicos federales merecen. Quienes decidieran mantenerse en la zona metropolitana, en sus hogares, tendrían que renunciar y buscar nuevos trabajos. Algo que se puede convertir en pesadilla. Ya el sólo anuncio de reducir drásticamente el número de servidores públicos federales de confianza crea enorme incertidumbre entre ellos, para sumar otro caso más de desempleo en potencia.

No. Descentralizar secretarías de Estado y otras dependencias es mala, muy mala idea, el balance de pros y contras es más que desfavorable. No aporta ningún beneficio razonable, justificable, y causa muchos perjuicios de todo tipo; operacionales, de inversión y, especialmente, humanos.

@siredingv

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