Yo señalo, nosotros señalamos...

El peor desastre electoral de la historia de Acción Nacional, es el del 1 de julio de 2018. Las razones son varias, unas ajenas al partido y otras generadas dentro del mismo. Los militantes y simpatizantes del PAN van saliendo de un asombro, una incredulidad, que no deberían ser tales, y están profundamente enfurecidos y frustrados. Esta derrota era como el caso del Gabo, de la "crónica de una muerte anunciada". Las razones fueron y son señaladas.

De todas formas, el maremoto electoral a favor de Morena y su dueño, Andrés Manuel, sobrepasaron cualquiera previsión. Por otra parte, también el desastre electoral panista fue mayor de lo previsible. Dijo no hace mucho Ricardo Anaya que se comete un error y lo demás son consecuencias, pero se cometieron muchos, demasiados errores y sus respectivas consecuencias, hicieron sinergia, y eso creó un desastre para el PAN.

Seguidores de Ricardo, acusaron a Margarita de dividir al PAN, agredieron, insultaron y amenazaron a sus seguidores, como si la posible derrota del PAN se debiera a ella y a los "zavalistas". Pero no era así. En esa actitud hay varios errores, el primero es pensar solamente en la elección presidencial, cuando eran más de 4 mil en el país, incluyendo las más críticas: las de legisladores federales, así como las de gobernadores y legisladores locales. En ellas el "zavalismo" no contaba.

Amenazaron a los tales zavalistas con una expulsión automática inexistente en los Estatutos, y una vez que ella se retiró, intentaron ganarse la voluntad de los que agredieron. Misión imposible. Acusaron a Margarita, a Felipe, y a los apodados calderonistas y zavalistas de algo muy grave: dividir al partido. Pero la división tenía otras causas, que fueron quedando en evidencia ante quienes las negaban, pero claras para los críticos. Por una parte, quienes simpatizaban con Ricardo o se consideraban “institucionales” y por la otra, miles de militantes y millones de simpatizantes furiosos.

La división del partido fue el resultado de dos graves errores principales, ambos evidentes e injustificables: la imposición de candidatos, eliminando la democracia interna, y la coalición con dos enemigos doctrinales: el PRD y MC. Entre los candidatos nominados, hubo muchos impresentables, unos panistas, y muchos perredistas y de MC. Ni la militancia y (lo más grave) los simpatizantes, querían votar por esos candidatos, y no lo hicieron.

Coaligarse con enemigos doctrinales de Acción Nacional, que por años lo atacaron y dañaron, fue un terrible error, y lo peor era que las consecuencias eran previsibles con gran facilidad. Pero los responsables, en vez de reflexionar, se lanzaron a un precipicio electoral. Se repartieron candidaturas, cediendo el PAN demasiadas a cambio de la candidatura presidencial de Anaya.

A pesar del bombo y platillos de las dirigencias nacionales de los tres, la candidatura de Anaya fue repulsada en las urnas por los simpatizantes del PRD y de MC, cuyos votos probablemente se fueron a López Obrador, por ser de izquierda, algo bien previsible. Tan grave fue el error de estos dos partidos, que les costará el registro, lo más probable. También ellos equivocaron la estrategia.

No se puede pasar por alto un reclamo generalizado de militantes y simpatizantes del PAN: la autodesignación, torciendo las normas y abusando de los recursos del partido, de Ricardo Anaya a la candidatura presidencial. Enfureció a panistas y hasta a extraños, incluyendo perredistas, que en la base no lo aceptaron y no votaron por él.

Algo más, los discursos de campaña fueron otro error. Las propuestas de Ricardo tenían buenas bases, pero pasaron en mucho desapercibidos. Pero la del ingreso básico universal, era desde el principio muy desafortunada, y la percepción ciudadana era de populismo puro, y, peor aún, se acusaba que era ¡copiada de López Obrador! aunque no lo fuera. Finalmente, la gente decide por percepciones.

Los ataques mediáticos contra Ricardo del PRI-gobierno, a través de la PGR y de El Universal no fueron eficazmente contrarrestados. La defensa debió ser más institucional, pero fue personal de Ricardo y sirvió de muy poco. Les funcionaron, para hacerlo ver como corrupto, como lavador de dinero.

Algo muy grave, para los verdaderos panistas y millones de simpatizantes: haber olvidado intencionalmente y por completo los principios doctrinales del partido, para que sus aliados (enemigos doctrinales) no se ofendieran. Mientras voceros y candidatos de los “socios” hablaban de aborto, ideología de género y más anti-humanismo, las campañas panistas callaban en principios de doctrina. Fatal electoralmente, con un PAN desdibujado de su esencia humanista.

Puedo afirmar que la suma de esos errores y sus múltiples consecuencias sumadas, fue lo que hundió a Acción Nacional el 1 de julio, conjuntamente con una hábil campaña de Morena en todos los ámbitos electorales. Quizá de todas formas hubiera perdido Ricardo, ante la campaña eficaz de Morena, pero no haber perdido casi todo en las múltiples elecciones del país.

Todos estos errores significaron la pérdida de millones de votos. Con toda justicia, los militantes y simpatizantes de Acción Nacional señalamos, con las pruebas en la mano, como responsables de la catástrofe, al actual Comité Ejecutivo Nacional y a quienes colaboraron a tan nefastas campañas, federales y locales.

Sí, graves errores se cometieron por la dirigencia nacional: nulificar la democracia interna (quizá lo que más dolió a la militancia); la autodesignación de Ricardo; muchos pésimos candidatos, con la frustración de quienes se consideraban con méritos para serlo; las componendas con enemigos doctrinales e internas para reparto de cargos y apoyos.

Aliarse con partidos gandayas que se llevaron muchos cargos que correspondían al PAN, y que al final, lo dicen los números, dañaron en vez de beneficiar a Acción Nacional en resultados electorales. Y todo, pero todo eso, fácilmente previsible, advertido ante la soberbia que no escuchaba, por eso reitero el tema. Quienes creábamos y lanzábamos señales de ¡alerta! podemos tristemente decir: ¡se los dijimos!

Para terminar, lo más grave para Acción Nacional fue la pérdida de su imagen de humanismo político, construida con el esfuerzo de sus fundadores y de muchos leales a la doctrina, durante decenas de años de duro trabajo a favor del bien común de México.

@siredingv

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