De veras... ¿Nos creen tontos?

Parece que sí. Al ver la propaganda política, las propuestas de candidatos y los argumentos que nos dan a los votantes, se nota que nos consideran fáciles de engañar. Claro está, no somos tontos. Puede que seamos ignorantes en cuestiones políticas, pero tontos, lo que se dice tontos, no somos.

A lo mejor los candidatos no nos consideren tontos. Les doy el beneficio de la duda. Pero los que manejan su mercadotecnia política, claramente sí. ¿En que cabeza cabe que una canción sin mensaje, cantada por un grupo de niños sonrientes, nos va a convencer de votar por un determinado partido? O decirnos que su mayor mérito es que, aunque su gente es corrupta, los demás también lo son. ¿O que sus corruptos ya se arrepintieron y ahora, por puro patriotismo, ya no se aprovecharán de su puesto?

No falta mercadólogo que dice: “Es inútil. De todos modos, el pueblo no va a entender” Y con ese argumento, se dedican alegremente a manipular nuestras emociones, nuestros prejuicios y nuestras fobias. Todo, menos usar el sentido común.

Esa, por supuesto, es una visión elitista. Siguen viendo al ciudadano como un menor de edad y, por supuesto, irremediablemente tonto. Así son las elites. Como aquél político que tiene por todo argumento el hecho de que ha escrito libros y tiene dos doctorados. Pero, tristemente, ese es todo su argumento.

Cuando somos ignorantes, todos parecemos tontos. Ponga usted a un doctor en ciencias políticas a ordeñar una vaca y parecerá irremediablemente tonto. Incapaz de hacer lo que una niña de doce años puede lograr muy competentemente.

Para eso hay remedio. O varios remedios. Uno es enterarnos, conocer más de los candidatos y hacernos nuestro propio juicio sobre ellos. No confiar del todo en los medios y en las redes sociales. Buscar la información sobre el candidato, sus antecedentes, su desempeño y, muy importantemente, sobre los que lo rodean. Porque no nos gobernará una persona, nos gobernará un equipo.

Para mí, lo más importante es no dejarse impresionar por los “expertos”, los que usando palabras rimbombantes tratan de hacer creer que son muy inteligentes. Mi experiencia, y creo que la de usted también, es que cuando alguien conoce bien de un tema, es capaz de explicarlo de modo sencillo. Cuando necesita usar palabras domingueras, lo más probable es que esté confundido.

De modo que no se deje apantallar. Si alguien quiere decirle o hacerle sentir que usted es demasiado tonto para entenderle en cuestiones de política, pida más explicaciones, pida más ejemplos y palabras sencillas. Y si sigue sin entender, diga para si mismo: “Este es muy tonto para explicar”. Ciudadano, no deje que lo convenzan de que Usted es tonto.

@mazapereda

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