Busquemos políticos que estén al servicio de la vida, la dignidad humana y la familia

El 2018 pondrá a prueba la experiencia y aprendizaje que la sociedad civil, ha adquirido en los últimos años y exigirá de los ciudadanos, particularmente de los creyentes un esfuerzo adicional para hacer posible la incorporación de temas trascendentes para el desarrollo humano integral y el bien de todos, dentro de la agenda política nacional.

Treinta días después del inicio de las precampañas, la percepción social es de profunda decepción y pena ajena, hasta el momento los aspirantes a la Presidencia de la República, así como los dirigentes de los partidos que los postulan, se han enfocado en desarrollar estrategias de manipulación emocional, encaminadas más vender los atributos personales de los abanderados, que su capacidad y propuestas fundamentales.

Juegos de jai alai, palomazos, testimonios de familias ejemplares, padres de familia amorosos, visitas a la peluquería y hasta una melodía que ha alcanzado los primeros lugares de popularidad en Spotify a nivel global, son lo que hasta ahora ha caracterizado a estas campañas.

Aún cuando en la actualidad el derecho a la vida, la dignidad humana, el fortalecimiento de la familia y los valores del pensamiento social cristiano, son aspectos de la mayor relevancia para la mayoría de la población, los precandidatos han mantenido una inexplicable neutralidad en torno a ellos.

Asimismo, la configuración de las coaliciones y alianzas políticas recientes han condicionado el silencio respecto de estos asuntos, vislumbrando con ello una perspectiva sumamente peligrosa para el bienestar de la familia y la niñez mexicana en los próximos años.

Hace casi una década, Don Carlos Abascal Carranza, señalaba en el que sería su último discurso: “La vida pública requiere de mujeres y hombres de vigoroso carácter moral, con una sólida formación espiritual y con un compromiso indeclinable de ser cristianos de tiempo completo y al servicio de la nación”, que estén dispuestos a defender las más altas causas sociales y humanas.

Ese es el llamado que los católicos tenemos que atender durante las próximas elecciones, identificar y decidir por los perfiles que más se aproximen a esa definición, a nuestro pensamiento.

La participación no debe limitarse al solo hecho de votar, además debemos involucrarnos, investigar, hacer todo lo posible por conocer más de cada uno de los candidatos a los diferentes cargos de elección, que se disputarán de manera concurrente, sus perfiles, trayectoria y planteamientos.

Sobre todo, en lo relativo a su compromiso con la defensa de la vida, la dignidad de la persona, la familia, el matrimonio, la libertad religiosa, la corresponsabilidad y el bien común.

No será una tarea sencilla, demandará de esfuerzo e imaginación para interpelar a los candidatos, concientizarlos de la trascendencia de estos temas, para promover las mejores propuestas, para incidir en la transformación de la cultura. México, las familias y los niños nos necesitan. Involucrémonos.

@LAHernandezP

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El autor es director de VotoCatólico. www.votocatolico.mx

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