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Cinco años del pontificado de Francisco

El Espíritu Santo conduce suave, firmemente, de modo imperceptible a la Iglesia, pero en ocasiones especiales muestra su vigor de modo inconfundible. Esto ocurre cuando se hace necesaria la elección del Vicecristo en la Tierra. Hace cinco años gozamos de este acontecimiento, el 13 de marzo de 2013 el nuevo Papa tomó el nombre de Francisco, y el 19 de marzo inició solemnemente esa tarea.

Nuestro mundo, siempre efervescente, palpa la guía de Su Santidad, y es una muestra muy clara de cómo Dios lleva a cabo su promesa de estar con nosotros hasta el final de los siglos.

El Papa lleva muchos asuntos en su corazón, de muy diversos modos los expone. Al principio de este año estuvo en Chile y en Perú, en nuestro Continente. Han transcurrido dos meses y con su incansable labor parece que fue hace más tiempo. Viene bien recordar muchas de sus palabras, aunque dirigidas a un público concreto son fuente de inspiración para todos.

El lema de su estancia en Chile fue “mi paz les doy” y en Perú: “unidos por la esperanza”. Paz y esperanza. Es la paz que viene de Dios, inmerecida pero real e inigualable. De parte de nosotros, de nuestra fe: la esperanza, la única segura porque se deposita en Cristo resucitado.

En la prensa aparece la trágica escena de un pequeño que lleva en su espalda el cadáver de su hermanito y espera el sitio para sepultarlo. El mensaje que el Papa envía es no a una guerra nuclear, no a las armas.

Homilías: En su primera Misa en Chile aborda directamente el lema ¿quieres la paz? Pues hay que trabajarla. Se refiere a la bienvenida y la relaciona con el deber de hacer el bien. En Temuco, Chile, habla de solidaridad y unidad, diferente de la uniformidad. No a la violencia y sí a la defensa de la propia cultura. En la Misa en Trujillo, Perú, a los indígenas les pide que no se dejen robar la esperanza, acude a Santa María como Madre de Misericordia y Esperanza, Ella es madre y no abandona.

En Iquique, Chile, ante la pluralidad de pueblos, les habla de integración y alegría, sobre todo acompañarse de la alegría de María en la boda de Caná. Estar atentos para eliminar las irregularidades. Les anima a ser muy hospitalarios y a cuidar su música y atuendos que son una parte de su espiritualidad.

A los pueblos amazónicos en Perú les hace ver que ese suelo es santo, por lo tanto, les anima a respetarlo y a dialogar para incitar a todos a que se les reconozca. La defensa de la tierra es defensa de la vida.

En Lima invita a caminar con Jesús.

Por supuesto, todas las homilías parten de los textos litúrgicos del día.

A los Obispos y al clero: En Chile les habla de renovar la conciencia de ser pueblo de Dios y de renovar su sí. Alegrarse por haber recibido el perdón de Dios, como perdonó a Pedro su negación y le pregunta si le ama. Amar a la Iglesia herida, ser misericordiosos tender la mano.

En Perú anima a los Obispos a cuidar la unidad y la esperanza. Estar alegres pues Jesús les acompaña. En el Santuario de los Milagros habla de oración personal, comunitaria y misionera. Oración parasintomizar con el Corazón de Jesús.

Siempre manifestó tolerancia cero a los abusos.

A los gobernantes y a las autoridades: En Chile les hace ver que tienen desarrollo y progreso. Les anima a trabajar por la democracia que es encontrarse con todos. Escuchar a los sin trabajo, a los migrantes, a los niños. Les pide perdón por la mala conducta de algunos ministros de la Iglesia. Al partir para Perú les desea paz y prosperidad.

En Perú les llama a fortalecer la esperanza y al trabajo de todos para extirpar la corrupción y la degradación ambiental. Hacen falta sociedades más honestas y transparentes. Antes de partir a Roma les dice: cuiden la esperanza, que no se las roben.

A los jóvenes: En Chile les anima a buscar la compañía de Cristo y de la Santísima Virgen. Mirar siempre hacia delante, aventurarse frente a los desafíos. Amar la Patria. Y les sugiere una contraseña: ante cualquier decisión preguntarse “qué haría Cristo en mi lugar”.

En Perú les hace considerar la riqueza de su dinamismo y entusiasmo. Hace ver que es una tierra de esperanza por sus jóvenes. A los niños acogidos en el Hogar El Principito les asegura que el mundo los necesita y que ellos escuchen a sus ancestros.

En la Universidad Católica, en Chile anima a poner el conocimiento al servicio de la vida para progresar. Señala la importancia de la participación interdisciplinaria y la interdependencia del saber. Aprender del saber de los pueblos originarios. Propiciar la convivencia nacional y generar nuevas respuestas. Hace ver la importancia de avanzar en comunidad.

A mujeres reclusas en Chile les hace ver que nadie esá privado de su dignidad. Les anima a forjar su futuro y a levantarse siempre por sus hijos. No cosificarse. Anima a generar la reinserción a la sociedad, ellas y las autoridades han de poner el esfuerzo que les corresponde.

Su Santidad buscó el encuentro con familias que han sufrido por diversos motivos. Comió, en varias ocasiones, con personas sencillas.

Con frecuencia habló de los santos y los puso de ejemplo, en Chile a San Alberto Hurtado. En Perú a Santa Rosa de Lima, San Juan Macías, Santo Toribio, San Martín de Porres.

Su piedad sencilla y espontánea le llevó a rezar a la Capilla Militar del aeropuerto de Lima y regaló una talla de María Auxiliadora. A su retorno a Roma, como siempre, fue a Santa María la Mayor a agradecer a Nuestra Señora los frutos de su viaje.

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