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La mentira inspira a los audaces

No es broma: el video de la #NiñaBien, el escándalo de Facebook con Cambridge Analytica, la dimisión del encargado de comunicación del Vaticano por manipular la información y la aparición de la plataforma Verificado.mx tienen mucho más en común de lo que aparentan. Todas son consecuencias de acciones orientadas a engañar a poblaciones enteras aprovechando las debilidades y los prejuicios de las audiencias.

Dicen que si el más vil de los escritores llega a tener lectores es normal que el más grande de los mentirosos tenga también sus crédulos; y sucede que en la era del acceso a la información se nos han multiplicado los ingenuos. La creación y difusión de las mentiras han encontrado en la inmensidad de la nube internauta el vehículo perfecto para sembrar el error y cosechar la ignominia.

Parece inverosímil que tras la aparición de un extraño video de oscuros intereses políticos que se divulgó masivamente, no se pueda dar con la paternidad de tal contenido jacarandoso; parece también increíble que esos inocentes cuestionarios en Facebook que nos prometen revelar cómo nos veríamos si fuésemos del sexo opuesto o con qué retrato antiguo tenemos parecido estén extrayendo información más confidencial y privada de la que podríamos declarar ante nuestro mayor confidente. Pero ocurre y seguirá sucediendo: no sabemos qué tipo de contenido nos desnudará y nos utilizará aprovechándose de nuestras inseguridades, prejuicios u obsesiones. Por lo pronto, el video de la #NiñaBien ya evidenció -y manipula- a quienes se han sentido tocados a tal grado que ahora son los más virulentos promotores de prejuicios infundados en medio de una campaña política.

Por supuesto, aunque sea a veces tarde, la verdad prevalece como está sucediendo en este embrollo de compra venta de información desde los usuarios de Facebook hacia compañías que utilizaron esa información para orientar y presionar comportamientos sociales, políticos presumiblemente. Pero también, como en este caso, la “verdad” tiene un dejo de autopromoción útil de los mentirosos. Explico: Si es cierto que la cosecha ilegal de información de usuarios en Facebook (o cualquier otra plataforma de redes sociales) logra presionar actitudes de consumo o políticas de grandes grupos poblacionales, en realidad no importa que haya culpables, sino que para los inversionistas del engaño habrá un método particularmente útil para sus fines, aunque en ello arriesguen los escrúpulos o la moral. Lo dice como si estuviera en un infomercial el propio “soplón” que desató este escándalo en EU, Christopher Wyle: “¿Sabes? Es todo un sistema de propaganda”.

En un breve tratado de 1733 sobre la naturaleza de la mentira atribuido al genial escritor Jonathan Swift, el autor describe a la mentira bajo diversas alegorías, pero quizá la más poderosa es aquella que la imagina como un ave de alas enormes, llenas de lodo que descarga sobre los ojos de la muchedumbre: “más cada tanto debe encorvarse en pos de nuevos suministros”. Quiere decir que la mentira vuela mientras la verdad se arrastra lentamente, que la mentira enceguece a todo aquel que alza la mirada buscando respuesta pero permanece en aquellos que prefieren no limpiar sus ojos propios o los ojos de sus semejantes; pero también asegura que la mentira -por más altanera que parezca- suele arrodillarse ante el lodo que nos rodea. Esto es: la mentira se nutre de nuestros desechos y prejuicios, de nuestros ídolos de barro y de nuestra esencia. A veces, cuando ese mismo lodo cae en nuestros ojos impidiéndonos ver sentimos tanto orgullo de que provenga de nuestras obsesiones que la dejamos allí, resecándose hasta la costra.

Pero ¿qué podemos hacer? ¿Cómo ayudarnos a abrir los ojos? Allí es donde entra la iniciativa de verificado.mx. Una plataforma que contrasta noticias con fuentes que -en teoría- no tienen otro interés que el de la verificación informativa. Hacía falta en México y aún hace falta que haya más plataformas que también se dediquen a corroborar el origen y el fin de las noticias. Estados Unidos, Francia, Reino Unido y -vaya sorpresa- aun Rusia tienen instituciones o iniciativas de esta naturaleza. Pero el propósito de estas plataformas no debe ser “la información” sino un derecho más sutil y más poderoso: el derecho a la resistencia. A resistir la tentación de ceder ante las propagandas disfrazadas de información, resistir frente a los prejuicios que confunden la verdad con los deseos y la realidad con las creencias. Y la resistencia no sólo debe estar en manos de un grupo porque bien lo dice Marqués de Condorcet -contemporáneo de Swift-: “Mientras uno armará [con la resistencia] hombres virtuosos, buenos patriotas; el otro, pondrá la espada en manos de fanáticos”.

@monroyfelipe

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