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Educar ¿para qué?

Pregunta.- Padre, Yo sé que la educación es, sobre todo, tarea de la familia. ¿Cuál es el objetivo primario de la educación?

Respuesta.- Pienso que la principal tarea de la educación es lograr que los seres humanos lleguemos a convivir como seres humanos,  a entendernos, a sentirnos responsables unos de otros, a ser solidarios unos con otros, educar para amarnos.  La educación nos tiene que llevar a aceptarnos a pesar de nuestras diferencias culturales y religiosas.

Eso es lo que tienen que buscar los padres de familia, eso tienen que  inculcar  en sus hijos.  Educarnos para saludar, para dar las gracias, para escucharnos unos a otros, educar para responsabilizarnos unos de otros, para ser solidarios. Educar para respetar los derechos delos demás.  Todo debe converger en estos valores.

La educación tiene que sacar aquello que llevamos dentro, la nobleza, la generosidad, el respeto por los demás, el sentido de servicio; el ser leales con los demás, el ser veraces, el ser honrados para sentar las bases de la confianza.

La educación es una de esas prácticas que nos llaman a involucrarnos de verdad.

No cabe duda que la sociedad en que vivimos ha dejado de promover esos principios, esos ideales y ha dado por cultivar la rebeldía, el capricho, el egoísmo mal sano.

Pregunta.- Padre,  y  ¿la educación que dan en la Escuela es otra cosa?

Mira la escuela debe de tener el mismo objetivo de la educación en el hogar.  Buscar la forma de hacer que los niños sean solidarios unos con otros, de que se apoyen mutuamente; buscar desarrollar hábitos como el que los niños sean capaces de leer y leer bien.  Desarrollar la creatividad en el cálculo mental.  Cómo es importante que todos ayuden a los más retrasados. Nuestra sociedad está creando niños carentes de cariño, en las escuelas podía fomentarse la solidaridad con ellos.

Pregunta.- Padre ¿Y los maestros?

Respuesta.-  La sociedad siempre ha afirmado la labor eminentemente constructiva de los maestros y ha cifrado en ella sus mejores esperanzas. Los maestros no son simples transmisores de conocimientos sino ellos son forjadores del carácter de los niños y jóvenes. Aquel hombre o aquella mujer no solo nos hicieron aprender a leer, escribir o hacer cuentas.  No solo explicaron la historia, la geografía y las ciencias, ellos nos enseñaron a ser ordenados y puntuales, a ir aseados, a respetar y a ayudar a los demás, a querer a México.

Aquellos que nos hicieron amar el estudio, la lectura, el trabajo, la belleza, ¡benditos maestros!

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