Lo que menos importa son los niños

CASA PADRE. Albergue obligatorio para niños CON padres, quienes tuvieron la desgracia de ser señalados y catalogados como “migrantes indocumentados” aunque ellos no entiendan el significado de esta locución.

Pero esto no se toma en cuenta. Lo que sí es tomado en cuenta es que su madre, padre o ambos, se declararon culpables de haber infringido la ley del poderoso país norteamericano al cruzar la frontera México-EEUU sin los papeles apropiados de permiso legal de migración.

Si cruzan la frontera con hijos menores, éstos pueden ser separados de sus padres tras ser interceptados por la patrulla fronteriza, pero aquí no comienza el martirio, no, éste comenzó desde el momento en que abandonaron su país de origen y se lanzaron en una aventura de recorrer miles de kilómetros a través de lugares desconocidos y no siempre bienvenidos. Al llegar adonde se propusieron, muchos de estos adultos ni siquiera saben adónde se llevaron a su hijo(a) después de ser separado y detenido.

El abogado de oficio Humberto Yzaguirre dedicado a la inmigración, explicó que en sus 15 años de experiencia no había visto casos de ruptura de familias. Estos migrantes son vulnerables y no tienen ningún poder de evitar lo que el gobierno está haciendo. Ahora hay diario juicios sobre inmigración.

La instalación Casa Padre es un antiguo hipermercado Walmart convertido en albergue. Hoy hay 1,469 varones allí de entre 10 y 17 años de edad, casi al límite de su capacidad. Desde abril, la Fiscalía presenta cargos penales contra cualquier adulto que entre de forma ilegal en EEUU, se le traslada a un centro de detención (cárcel) y si ha llegado acompañado de un hijo, el menor pasa a depender de Servicios Sociales. El sistema es opaco y se desconoce su alcance. Después de la orden presidencial hace pocas semanas, en San Diego se buscará que el padre o madre no sea trasladado lejos de su hijo(a) y se buscará la reunificación. Sin embargo, no es inusual que el padre sea deportado, mientras el hijo sigue en EEUU.

La realidad es que el gobierno actúa unilateralmente. Veamos un poco de antecedentes, no sin antes aclarar que EEUU acaba de renunciar a pertenecer al Comité de Derechos Humanos de la ONU el cual había declarado esta situación como “seria violación a los derechos de los niños”.

Un reporte de Associated Press informa que 17 Estados de EEUU y Washington, D.C. demandaron legalmente a la administración Trump por la separación de familias migrantes en la frontera. Entre estos se encuentran Nueva York y California, marcando así la primera acción legal en respuesta a la “tolerancia cero” en políticas de inmigración.

La Customs Border Protection (Protección de Aduanas en la Frontera) ha reunido aproximadamente a 500 menores con sus padres desde la aplicación de la “tolerancia cero”. Sin embargo, la indignación persiste y miles de activistas y manifestantes protestan en todo el país en defensa de migrantes ilegales. El Procurador de Nueva Jersey, General Gubir Grewal dijo: “…no olvidemos que las vidas de personas están en la balanza”.

Pero ¿es sólo Trump el responsable de todo este escándalo de inmigración ilegal?

Hay firmes evidencias de que la culpa puede dividirse entre varios actores, como el expresidente Clinton, los padres de familia que llegan sin permisos con la idea de “a ver qué pasa” y políticas de inmigración impuestas en la Administración Obama.

Toda esta complicada trama ha resultado en el sufrimiento de los inocentes, los niños, quienes no tienen idea del por qué están en esa situación y no hay nadie que consuele su desesperación, soledad y pobreza. Están en una situación en la que ellos son los que menos importan.

En 1997, la administración Clinton hizo un acuerdo de compromiso y resolución en una demanda legal en California (Flores v. Reno) por grupos activistas pro-inmigración ilegal que retaba la detención de extranjeros jóvenes por el Servicio de Inmigración y Naturalización.

La administración Trump acordó resolver este litigio a pesar del hecho de que la Suprema Corte había sostenido la regla de que solamente se daría libertad a los menores bajo custodia de sus padres, parientes o tutores.

De acuerdo con el Department of Homeland Security (Depto. De Seguridad de la Patria), el acuerdo “Flores” permite que la agencia detenga a menores sin compañía “solamente durante 20 días”, antes de entregarlos al Depto. De Salud y Servicios Humanos, el cual coloca a los menores en situación de acogida o resguardo hasta que haya un patrocinador.

Debido a una controvertida decisión, la Corte de Apelaciones de EEUU para el 9º Circuito que es la más liberal del país, interpreta el acuerdo para su aplicación “tanto a menores acompañados por sus padres o sin acompañamiento”. Es precisamente el 9º Circuito que hace una errónea interpretación del acuerdo de la administración Clinton al no permitir que menores extranjeros permanezcan con sus padres cuando éstos son detenidos por entrada ilegal al país.

Habrá que decir también que los migrantes sin papeles tienen conocimiento de que serán separados de sus hijos una vez que entren ilegalmente al país y que sus hijos les serán devueltos una vez que decidan regresar a su país de origen.

Anteriormente existía la norma “catch and release” (“atrapar y soltar”) que daba a los inmigrantes ilegales una orden de la Corte con fecha para presentarse, luego los dejaba libres. Esta práctica daba facilidad para que no se presentaran en la fecha indicada y desaparecieran en alguna parte del país. Entre 2005 y 2006, el 58% de éstos incumplieron la orden de presentarse, y en las pasadas dos décadas el 35% de inmigrantes ilegales dejados en libertad, nunca se presentaron ni a audición inmigratoria ni para juicio.

La administración Obama abrió la posibilidad de tráfico infantil a través de la frontera ya que un niño era un simple pasaporte para obtener una tarjeta y evitar la detención y acusación para el adulto acompañado de un menor. Esto dio incentivo a traficantes para colocar a niños en manos de extranjeros adultos para pasar “como” familias y así ser dejados fuera de custodia de inmigración, creando así otro peligro para la seguridad de los menores, ya que los colocan en arriesgadas situaciones, muchas veces con los mismos traficantes.

Es conocido el hecho de las penalidades de quienes se someten a traficantes sin escrúpulos que incluyen robo, violaciones, secuestro además de violencia, extorsión, trabajo forzado, prostitución, etc.

Las estadísticas de Norteamérica indican que había en total 20,000 niños en cuidados de acogida durante 2016 por “encarcelamiento del progenitor”. De éstos, 2000 aproximadamente son hijos de inmigrantes ilegales separados de sus padres debido a que claramente violaron la ley y entraron al país ilegalmente. Quienes protestan en EEUU solamente lo hacen por los menores ilegales, no por la mayoría de menores norteamericanos en hogares de acogida.

De esta manera vemos otros puntos de vista sobre este grave problema en el que se afecta directamente a niños y niñas, quienes son sujetos de maltrato por razones ajenas a ellos y a su bienestar.

 

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