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Cine: Justice League, el último clavo del ataúd

Liga de la Justicia (2017) es la presentación del icónico grupo de superhéroes de la marca DC Comics que, bajo la batuta del director y productor norteamericano Zack Snyder, busca hacerse un espacio en el modelo de “universos cinematográficos”, un estilo narrativo-secuencial que ha permeado el modo de ver cine en las dos primeras décadas del siglo XXI.

Snyder lleva al menos una década dando forma a este Universo DC junto a su estilo cinematográfico; ya fuere como director en Watchmen (2009), El hombre de acero y Superman 75 (2013), Batman vs Superman (2016) o como productor ejecutivo de Escuadrón Suicida (2016) y Mujer Maravilla (2017). Por si fuera poco, ya se ha anunciado que participará como director o productor ejecutivo de al menos ocho filmes más de DC Comics.

Sin embargo, en todo este esfuerzo por crear el Universo DC los desarrolladores persisten en fallas estructurales narrativas: en la floja construcción de personajes y en la débil motivación trascendental. La existencia de sus personajes “en su mundo posible” así como su crecimiento a lo largo de las historias simplemente son buenos esfuerzos, pero fallidos intentos.

Esto se confirma en el esperado lanzamiento de Liga de la Justicia donde los realizadores cometen los errores que en los filmes precedentes ya habían cometido: la materialización de los personajes no responde a un proceso de construcción dinámica de su personalidad sino a una reactiva secuencial lineal que en ocasiones insulta la inteligencia de la audiencia.

No bastó que, en Batman vs Superman, Snyder resolviera un titánico duelo de personalidades, motivaciones, engaños y prejuicios con sólo la coincidencia en los nombres de las respectivas madres de Clark Kent y Bruce Wayne; en Liga de la Justicia cada uno de los personajes se siente movido a luchar por el destino de la tierra ya sea por desconocidas razones o, si acaso, por débiles motivaciones (Aquaman, por ejemplo, se mete a la lucha tras el robo de un tesoro, que nunca le había interesado, y por la vulnerabilidad de su pueblo submarino, del que tampoco nunca se había preocupado). La ‘anagnórisis’ o el ‘reconocimiento’ -que Aristóteles identifica indispensable para los personajes en su Poética-, simplemente es inexistente en cada una de las películas de DC, incluida esta Liga de la Justicia.

Ni los protagonistas ni el antagonista gozan de carácter ni de complejidad, no hay tiempo para las paradojas de existir en un mundo que -si bien es ficticio- desea ser comprendido por el complejo mundo de la audiencia. Y debido a esta falla estructural, Liga de la Justicia yerra en un tema más complejo: ¿Qué tipo de ética, moral o trascendencia existe en el Universo DC? ¿Por qué en un mundo donde la naturaleza de la vida y la muerte es relativa habría que llamar justicia a la justicia? ¿Qué podría significar el bien, el sacrificio o la conciencia para quienes son capaces de violar ya no las leyes de la física sino las normas de la naturaleza básica? ¿Qué significado adquiere la defensa de la vida de los inocentes si la decisión para resucitar a un muerto se puede tomar en quince minutos?

Este es el error fatal que el Universo DC ha cometido y con el cual, por desgracia, deberá cargar en su próxima década de filmes. El vacío ético o moral de sus personajes (el que sus discursos estén llenos de valores éticos hace más inverosímiles sus actos) los conduce a realizar proezas fantásticas y ahora incluso divertidas, pero no hay ‘peripecia’ ni ‘catarsis’, no hay transformación ni purificación, no hay crisis capaz de hacerlos crecer como personajes en su mundo, ni son sometidos a las inflexiones dramáticas tras tomar decisiones sin retorno. ¿Qué les impide a los ‘héroes’ de DC destrozar el universo, salvarlo con sólo volver en el tiempo, revivir a toda la humanidad y seguir desesperanzados en su propia ‘humanidad’? Terrible y maltrecho universo éste donde la verdad, la belleza y la bondad no son sólo relativas sino prescindibles para hablar de héroes y villanos. Quizá no lo sepan, pero los eventos de Liga de la Justicia son el último clavo del ataúd del universo narrativo de DC Comics al que ya sólo le veremos los destellos y los efectos especiales.

@monroyfelipe

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